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Amaxofobia, la etimología de la palabra es del griego: ἄμαξα-amaxo (vehículo) y φοβία-fobia (miedo). La amaxofobia es un temor anormal y persistente a conducir en un automóvil. Según estudios recientes, la amaxofobia afecta principalmente a las mujeres. Quienes la padecen son conscientes de la incoherencia de sus temores. (No debe confundirse con la característica del miedo en los nuevos conductores, que desaparece con el tiempo y la experiencia), puede presentarse en diferentes grados: desde un temor relativo o relacionado con circunstancias de tráfico concretas, hasta un miedo paralizante que incapacita para conducir un vehículo.

La amaxofobia es una fobia específica que se encuentra entre los trastornos de ansiedad. Es más frecuente de lo que puede parecer a primera vista. De hecho, varias escuelas de manejo ofrecen cursos en colaboración con psicólogos.

Síntomas

  • Ansiedad
  • Temblores
  • Dolores de cabeza
  • Malestares estomacales
  • Dificultad para respirar
  • Sudoración
  • Mareos
  • Dolores en el pecho
  • Taquicardia
  • Rigidez muscular
  • También hay otros tipos de síntomas, como carencia de disposición a conducir, llanto, pesadillas antes o después de conducir y todo tipo de pensamientos negativos, como el temor a un accidente, atropellar a alguien, miedo a la velocidad, a dañar el automóvil, etc.

    Causas

  • Factores Genéticos
  • Algunas personas se consideran genéticamente más predispuestas a los trastornos de ansiedad que otras. Esto no implica que los descendientes de una persona socialmente ansiosa también lo desarrollen. Sin embargo, es más probable que se vean afectados por problemas similares.

  • Rasgos Personales
  • Los que padecen de amaxofobia suelen tener una personalidad rígida o perfeccionista. Son ansiosos, autocríticos, controladores y tienen una baja tolerancia a los eventos imprevistos. Las situaciones como perderse, lidiar con otros conductores problemáticos, con copilotos tòxicos, o conducir bajo condiciones climáticas desagradables pueden ser increíblemente aterradoras para ellos. El miedo puede ser causado por sentirse responsable por los otros pasajeros, especialmente los niños. Son propensos a sufrir depresión y estrés.

  • Experiencias Traumáticas
  • Chocar o lesionarse al volante puede provocar un miedo intenso de estar nuevamente en una situación similar. Los eventos que causan esta fobia no siempre son accidentes, sufrir un ataque de pánico al volante también puede provocar un miedo irracional a la conducción. Por otro lado, una persona que nunca ha conducido antes también puede desarrollar esta fobia a través de asociaciones de ideas después de ver las noticias o presenciar un accidente.

  • Capacidades psicofísicas que se vieron reducidas
  • Por enfermedad, por estar pasando por situaciones difíciles, o por el paso de los años, es posible que las capacidades para conducir disminuyan y eso genera amaxofobia.

  • Pensamientos Irracionales o negativos
  • Este miedo no surge de conducir. Lo que asusta a quienes padecen de amaxofobia son las posibles consecuencias de esta acción. Sobreestimar las posibilidades de una colisión entre automóviles o distorsiones cognitivas, como pensar "Seguramente voy a chocar", “los demás conductores conducen fatal”, "seguro voy a perder el control del auto", "los demás deben creer que soy un torpe", puede conducir a la amaxofobia.

    También genera profundos sentimientos de incomprensión. Los que sufren de amaxofobia tienen que escuchar comentarios como "superarlo" o "eso es una tontería". Es por esto que muchas personas acaban escondiendo su miedo a conducir.

    Tratamiento

    El tratamiento depende de varios factores, como la duración de este problema en una persona, su nivel de autoestima, las experiencias relacionadas con la conducción que ha vivido, etc. Por otro lado, sus esfuerzos para superar la amaxofobia son cruciales para el éxito. La buena noticia es que puede tratarse y en la mayoría de los casos, superarse por completo. La terapia más efectiva es la exposición. Regresar a conducir con un experto, confrontar el miedo desde un lugar seguro y poco a poco cambiar nuestras ideas sobre la amenaza que representa el tráfico para cambiar la percepción de nuestra capacidad y aptitud para conducir y finalmente, superar nuestro deseo de huir de la conducción.

    El elemento esencial de una terapia de exposición es convencer a los pacientes de que no perderán el control. Las personas afectadas por estos trastornos deben adaptar su propio ritmo a las condiciones propuestas por el experto. Una persona con amaxofobia podría comenzar con un vehículo adaptado a sus necesidades en un circuito especial, luego moverse en su propio automóvil con un profesional a su lado y terminar conduciéndolo solo en la carretera.

    En casi todos los países del mundo se imparten cursos de conducción terapéutica para las víctimas de amaxofobia. Estas sesiones son coordinadas por un equipo de psicólogos y entrenadores de caminos especializados en el tratamiento de las víctimas de la amaxofobia.

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