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Es fácil pensar en los hábitos; hacer ejercicio: bien, morderse las uñas: mal. Todos tenemos un mal hábito o dos que podríamos perder, pero los hábitos son difíciles de romper. Ya sea que la mala costumbre sea postergar, gastar en exceso, insultar o cualquier otra cosa que se quiera cambiar, aquí hay algunos consejos para liberarte de los patrones de comportamiento negativos.

Múltate a tí mismo

Haz que un mal hábito sea un poco más doloroso y quizá hasta podrías abandonarlo para siempre. El dinero es un gran motivador, por lo que puedes usar el método de poner monedas o billetes en un jarrito ó pagarles a tus amigos cada vez que te atrapen haciendo lo que quieres dejar de hacer. Funciona de la otra manera también: recompénsate por vencer el mal hábito.

Comprende qué desencadena tus malos hábitos

Comprender cómo tomamos decisiones es la clave para eliminar todo tipo de malos hábitos, incluidos los de dinero. A menudo, repetimos malos hábitos sin siquiera darnos cuenta de que los estamos haciendo. Sin embargo, hay señales que generalmente contribuyen a cada mala costumbre y ser consciente de ellas puede ayudarnos a saber qué hay detrás de esas conductas.

Ve despacio y haz pequeños cambios

Tener hábitos buenos nuevos requiere tiempo y esfuerzo, pero romper los malos hábitos establecidos puede ser aún más difícil. Así que debes ser paciente contigo mismo y en lugar de hacer ajustes dramáticos, intenta concentrarte en un hábito. Con los alimentos y las dietas, por ejemplo, pequeños cambios como reducir un paquete de azúcar o cambiar la crema que pones al café a leche baja en grasa pueden marcar una gran diferencia a largo plazo.

Cambia tu entorno

Con el tiempo, si realizas los mismos comportamientos en el mismo lugar, tu entorno puede convertirse en un desencadenante, a veces muy sutil para darse cuenta. Si tomas un descanso para fumar en el estacionamiento de tu oficina, el estacionamiento mismo puede convertirse en una señal para fumar. Básicamente, debemos diseñar nuestro mundo de forma que lo que más sencillo nos resulte sea hacer aquello que sabemos que es positivo para nosotros, y mantener lejos las tentaciones.

Si no puedes cambiar el entorno, entonces te será muy útil la regla de los 20 segundos. Si tardamos más de 20 segundos en satisfacer nuestro impulso inicial, nuestra desidia nos hará dejarlo para otro día; si tardamos menos tiempo, nos lanzaremos a lo que deseamos hacer porque es accesible.

Habrá días malos

Es muy probable que tengas días malos. Los contratiempos son normales y debemos esperarlos. Ten un plan para retomar el rumbo y usar la recaída como una forma de entender qué sucedió y cómo puedes evitarlo.

Prepárate para pensar diferente sobre tus malos hábitos

Incluso si odiamos un hábito que estamos haciendo, como fumar o mordernos las uñas, tendemos a seguir haciéndolo porque nos proporciona algún tipo de satisfacción o recompensa psicológica. Obsérvate pensando en qué pensamientos o sentimientos positivos hay en tus malos hábitos y cámbialos para recordarte los aspectos negativos. En otras palabras, en este caso es bueno pensar como un enemigo. El cambio es posible y sencillo, si vamos paso por paso.

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