Logo-TennisLife

"Breaking Bad" dio cátedra a los creadores de ficción con uno de los mejores finales en la historia de las series. Ni Juego de tronos pudo superarla. Y ahora, seis años después, la emblemática historia del profesor de química y su ayudante convertidos en legendarios narcotraficantes repite la hazaña con un segundo final glorioso. Así es, "El Camino: una película de Breaking Bad" es sencillamente maravillosa.

Vince Gillian retoma su lugar como creador de la serie para escribir, producir y dirigir este largometraje exclusivamente para Netflix, en donde Aaron Paul (Jesse Pinkman) toma el protagonismo absoluto. El Camino no es una secuela al uso, ni una continuación de aventuras, sino el epílogo dedicado al personaje que no tuvo una conclusión tan cerrada como la de Bryan Cranston (Walter White) en la última temporada.

Es el final que hace justicia a la importancia que tuvo Jesse en el “camino” vital de Walter White y su alter ego, Heisenberg. Es importante destacar que esta película es un producto hecho para fans. Aquellos que no hayan visto la serie al completo, y sobre todo su final, no comprenderán, ni seguirán, ni disfrutarán de la experiencia de la misma manera. Para vivirla como está pensada, hay que conocer a sus personajes y el destino de cada uno.

"El Camino: una película de Breaking Bad" retoma la historia al final de la serie. Aquí no han pasado seis años como en la vida real, sino meros segundos. Por eso les recomiendo ver el final de nuevo si es que, como yo, lo viste hace años. A mí me sirvió para refrescar la memoria con detalles, haciendo que la experiencia de la película sea aún más especial.

La vida sin Walter White no es fácil. Y sino que se lo digan a Jesse. Está libre de las garras del Tío Jack y su banda de neonazis -todos ametrallados por el sistema automático creado por Walter-. La película retoma ese momento de alaridos desesperados de Jesse mientras conduce a la deriva. Fue el último plano que vimos del personaje en el final de la serie, para dedicar los últimos minutos a centrarse en el final de Walter, con la sonrisa provocada por el orgullo. Murió orgulloso a pesar de todo, de quién se convirtió a pesar de su cobardía original, del poder obtenido con su inteligencia y de haber sido el químico que puso patas para arriba el mercado del narcotráfico en Nuevo México. La serie tuvo un final redondo, con un personaje destinado a la muerte desde el primer capítulo. Vivió a la sombra constante del cáncer y el peligro, atreviéndose a hacer cosas que solo un hombre moribundo que ya no tiene nada que perder haría.

Pero ahora es el turno de Jesse. De saber qué fue de él tras escapar del cautiverio y la tortura a la que estuvo sometido bajo la banda de Jack Welker. En los primeros minutos descubrimos que Jesse acarrea el pánico vivido, ahora convertido en trauma, mientras es perseguido por la policía como si fuera el culpable de la masacre.

A continuación, la película incorpora a diferentes personajes de la vida de Jesse, atando los cabos sueltos que puedan cerrar este capítulo en su vida. Walter ya no está y es hora de comenzar uno nuevo. Si lo dejan. El Camino: una película de Breaking Bad nos recuerda por qué la serie fue tan emblemática, con escenas que pasan del drama a la violencia en cuestión de segundos, y con la actuación más entregada de Aaron Paul como protagonista. Probablemente la mejor de su carrera.

Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook

© Copyright Magazine México 2020

Diseño y Desarrollo por Sinfoni