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Ver una pintura de Remedios Varo, es casi como entrar en el más extraño de los sueños, te hace sentir algo, te hipnotiza y te envuelve en los detalles.

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga fue una pintora española-mexicana particularmente reconocida por su contribución a los movimientos artísticos del surrealismo y el simbolismo.

Sus pinturas son enigmáticas, a menudo retratan seres andróginos dedicados a la alquimia, a las artes mágicas o al ocultismo. Sus pinturas incluyen características arquitectónicas que hacen referencia directa al arte medieval y muestran un diseño experto. Ella era gran admiradora de Hiëronymus Bosch “El Bosco” y de “Brueghel el Viejo”, cuyas misteriosas composiciones indudablemente la influenciaron.


Remedios Varo estudió en Madrid en la ‘Academia de Bellas Artes de San Fernando’, tuvo magníficos maestros y trabajó junto a otros grandes pintores españoles como Salvador Dalí.

En 1930 se casó con su compañero de estudios Gerardo Lizarrageside y en 1932, después de una estancia en París, fueron a Barcelona y compartió taller con el pintor Esteve Francés, con quien se introdujo en la estética de la vanguardia y se interesó por el surrealismo.

Una vez que se sumergió por completo en el movimiento surrealista, se unió al grupo conocido como 'Logicofobista', cuyo objetivo era representar el estado mental del alma interna en un estilo surrealista. Durante su tiempo como miembro de este grupo, Remedios Varo produjo su pintura 'L'Agent Double' (Doble Agente), una pintura que mostraría el famoso estilo que ella continuaría desarrollando más adelante.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) conoció al escritor francés Benjamin Péret y, tras un tiempo de vivir en España, se mudaron a París donde participó en reuniones y exposiciones surrealistas.

Cuando los nazis invadieron Francia, Varo y su esposo abandonaron Europa en 1941 y se dirigieron a México. Se separaron en 1947, Péret regresó a París, ya que ahora era un país libre. Varo, gracias a sus numerosos contactos en América Latina, se fue a Venezuela donde permaneció hasta 1949 y continuó trabajando como artista publicitaria. Después de esto, regresó a México donde conoció al político austriaco Walter Gruen, con quien pasaría el resto de su vida. Él la convenció de que dejara de dibujar por negocios y se dedicara a la pintura.


En 1955, Varo presentó algunos de sus trabajos en una exposición colectiva en la Galería Diana y en 1956 tuvo su primera exposición individual, que fue muy bien recibida en la Ciudad de México y continuó exhibiéndose a partir de entonces.

Durante su tiempo en México, conoció a otros famosos artistas mexicanos como Frida Kahlo y Diego Rivera. Varo creó la mayor parte de su trabajo en los últimos 10 años de su vida.

México sería el lugar donde moriría de un ataque al corazón en 1963. Después de su muerte, los críticos de arte de 'Novedades' la llamaron "una de las pintoras más singulares y extraordinarias del arte mexicano".


La relación de Varo con Leonora Carrington (gran pintora surrealista) era muy importante porque refleja una necesidad inherente en las artistas femeninas para crear redes de apoyo. Tal fue también el caso de la pintora sueca, Hilma af Klint, que estableció 'The Five', y Birgit Jürgenssen, que se refirió a 'The Ladies', sus amigas artistas, como sus mejores críticos y seguidoras.

Poco conocida y tan interesante como su pintura, es su obra escultórica. Se trata de una colección de piezas elaboradas a partir de huesos, espinas de pescado y toda suerte de restos orgánicos, alambres, cuerdas, etc.

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