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El próximo draft incluye una intrigante generación de receptores de los que se anticipa tengan impacto inmediato como novatos.

Las expectativas son enormes en una camada con una profundidad excepcional, de la cual podría haber hasta media docena de seleccionados en la primera ronda la noche del jueves.

Los receptores enfrentan algunos de los ajustes más complicados en su transición al profesionalismo, debido a que deben aprenderse un enorme libro de jugadas, vencer la cobertura física en la línea y superar a defensivos que son más rápidos, fuertes y astutos.

A veces vale la pena correr el riesgo; a veces no.

“Una de las cosas por las que es tan difícil evaluar es que hay demasiada diferencia al jugar al nivel de la NFL por todas las defensivas que vemos y todos los ajustes que deben hacer”, dijo el veterano evaluador de talento Gil Brandt, miembro del Salón de la Fama.

Sólo los quarterbacks tienen una curva de aprendizaje más pronunciada, según Brandt.

“Estos chicos tienen muchas más cosas que hacer en la NFL en cuanto a ajustes — y hacerlo rápido”, comento. “Y otra cuestión es la separación. Hay muchos que corren rápido, pero no pueden generar separación”.

Mark Dominik, presentador de NFL en SiriusXM y exgerente general de los Buccaneers, dijo que los receptores pasan de enfrentar “a jóvenes de 18, 19 o 20 años que no son tan fuertes o físicos como lo terminarán siendo” a “enfrentar a hombres de 29 años, es una enorme diferencia”.

“Creo que por eso vemos receptores que no alcanzan las expectativas, sólo por el distinto tipo de jugador al que se enfrentan”.

Sin embargo, eso está empezando a cambiar.

Los equipos están más dispuestos que nunca a pasar por alto el periodo de observación para tomar una postura más dinámica que les permita a los jugadores que cada vez son más grandes, rápidos y veloces ver acción de inmediato.

Calvin Ridley y D.J. Moore tuvieron éxito en 2018, y Deebo Samuel, DK Metcalf, Marquise Brown, Terry McLaurin y A.J. Brown no perdieron tiempo en establecerse como armas confiables la campaña anterior.

“El año pasado fue uno muy bueno en términos de que hubo muchos novatos que llegaron y tuvieron mucho éxito, pero si te remontas a varios años, ese grupo de receptores de segunda o tercera ronda ha sido, debatiblemente, mejor que los de primera ronda”, dijo el analista del draft Daniel Jeremiah.

Este año, la camada incluye a Laviska Shenault, de Colorado; Jerry Jeudy y Henry Ruggs III, de Alabama; CeeDee Lamb, de Oklahoma; Justin Jefferson, de LSU; Brandon Aiyuk, de Arizona State; y Tee Higgins, de Clemson.

“Esta generación de receptores es, sinceramente, increíble”, dijo Lamb. “Realmente no hay una opción equivocada con quien sea que elijas”, en cualquier ronda. “Vas a tomar a un gran jugador”.

Ya sea uno con enorme habilidad para correr rutas, una amenaza en los pases largos, a un temerario que vaya por el centro del campo, o incluso a alguien capaz de tomar el balón directamente del centro, este draft tiene jugadores para todos los gustos.

“Creo que esta generación hará cosas grandes”, dijo Shenault.

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