Logo-TennisLife

Nuestra mente usa el miedo a la oscuridad para ponernos en alerta. Antes, nos sirvió para descubrir el fuego y hoy, nos mantiene a salvo de amenazas reales o imaginarias.


Todos sabemos que tener miedo de la oscuridad es muy común en la niñez. Pero cuando nos convertimos en adultos, sabemos que no hay motivo para asustarse... al menos eso es lo que nos repetimos a nosotros mismos cuando nos ponemos nerviosos mientras caminamos al baño o por un vaso con agua en medio de la noche.

Resulta que ese miedo es normal: los expertos dicen que tener miedo a la oscuridad es común entre adultos, es aún más común que el miedo a las alturas.

El miedo es una de las emociones más antiguas y universales, el miedo a la oscuridad es probablemente evolutivo. Nuestros antepasados corrían más riesgo de ser atacados por depredadores en la oscuridad, por lo que el miedo tiene orígenes legítimos. Además, no puedes ver bien cuando está oscuro y por lo tanto, no estás en la mejor posición para defenderte de un atacante, si es que hay alguno.

Pero todo tiene un límite, el miedo a la oscuridad puede convertirse en algo serio cuando estás tan asustado por la oscuridad que interfiere con tu vida, como si no quisieras salir de noche porque está oscuro, o no estás durmiendo bien porque necesitas que las luces estén encendidas.

Si sientes que el miedo te sobrepasa, lo mejor que puedes hacer es enfrentar la oscuridad en lugar de encender la luz, lo que sólo reforzaría la asociación entre la luz y el alivio del miedo.

Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook

© Copyright Magazine México 2018

Diseño y Desarrollo por Sinfoni