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Para 2020 harán falta 600 millones de nuevos empleos en el mundo, para satisfacer la demanda y mantener la tasa actual de empleo. Así lo indica un informe publicado esta semana por el Banco Mundial titulado "Informe sobre el desarrollo mundial: Empleos", y reflejado por el diario Clarín de Buenos Aires.

El desafío es más grande aun, dice el informe, en el contexto de una crisis mundial que ya ha dejado a 200 millones de personas en la calle. El Banco Mundial también habla de la calidad que deben tener los empleos a crear, pues "un buen empleo puede cambiar la vida de una persona y, cuando los puestos de trabajo son adecuados, pueden transformar sociedades completas".

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Por eso, dice el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, "los gobiernos deben poner este tema en el primer plano para promover la prosperidad y luchar contra la pobreza". Hasta aquí el informe, y el resto lo puede usted leer en la nota original citada.

Me llaman la atención dos elementos:

1) La concepción del estado como omnipotente responsable de todo, capaz por siempre de crear empleos, sigue intacta. Lo cierto es que los gobiernos han tomado muchos caminos ya, políticas más estatistas o sociales, políticas que lo fueron menos. Todas estas políticas, más privatistas o más socialistas, y sobre las que no tomo partido, no han impedido que seamos testigos hoy de un mundo en el que ya no hay empleos fijos para todos. ¿Quién me puede explicar a mí -¿quizás el Sr. Kim Yong, presidente del Banco Mundial?- cómo pueden, todos los gobiernos del mundo juntos, crear 600 millones de puestos de trabajo en 8 años? ¿Cómo puede hacerlo el sector privado, cuando uno de los signos de los tiempos en el mundo laboral de hoy, en especial el privado, es la reducción de personal? Los gobiernos tienen responsabilidad, pero no pueden resolverlo todo, porque el sistema entero ha colapsado.

2) La otra concepción que permanece intacta es la del empleo como única vía para "promover la prosperidad y luchar contra la pobreza". ¿Qué tal un cambio en el sistema educativo? ¿Qué tal un sistema educativo que no sea resabio del sistema generado luego de la Revolución Industrial, diseñado también como planta de fabricación en serie, para fabricar a toda velocidad obreros y empleados, sistema que rige hasta el día de hoy? ¿Qué tal la inclusión de programas de educación financiera que no den el empleo por sentado, sino que enseñen a los individuos y a las comunidades a crear ingresos por otras vías?

Hacia una nueva educación financiera

Los programas de educación financiera dirigidos a las capas más pobres de la población que hemos chequeado hasta la publicación de El Secreto del Segundo Pilar, enseñan a la familia obrera o campesina a no entrar en deudas, administrando bien su presupuesto a partir de un salario existente. Pero ningún programa les enseña (ni al obrero, ni al docente, ni al ingeniero) a generar ingresos cuando la fábrica, la institución o la empresa cierran o los despiden, más que cobrar el seguro de desempleo, salir a protestar en las calles y comerse sus ahorros cuando los hay.

En la nueva era de empleos insuficientes, que he llamado la Era Post-Salarial, las empresas se agilizan, de acuerdo con las nuevas circunstancias, en especial la tecnología, que elimina muchas tareas, y la globalización, que exacerba la competencia. Las empresas rápidamente se reducen, cambian o agregan rubros, desarrollan nuevos productos que cada vez tienen una vida de estante más corta y, en especial, despiden gente.

Las empresas se agilizan, pero, ¿quién se encarga de agilizar a la gente? En algunas escuelas privadas se vienen implementando programas de emprendedorismo, del que participan alumnos brillantes cuidadosamente elegidos. Eso está muy bien, pero deberán pasar pronto de la etapa piloto a convertir el emprendedorismo en área obligada en todas las escuelas.

¿Y qué pueden hacer los que ya han dejado la escuela y todo marco de educación formal? ¿A qué pueden aspirar las personas que, a partir de los 40-45 años, con tantos años de vida laboral activa por delante, se encuentran ya fuera del sistema de trabajo asalariado, sin las herramientas cognitivas -pues nadie se las ha enseñado- del emprendedorismo?

El Secreto del Segundo Pilar se propone humildemente como un primer manual para enseñar a la gente a "agilizarse". El Segundo Pilar consiste en todas aquellas herramientas que el individuo deberá aprender y aprehender si quiere integrarse laboralmente en un mundo que, parece ser, ha cambiado para siempre. Más aun, ha entrado en una fase de cambio permanente.

Ante un sistema laboral mundial que sigue hablando de la quimera de generar 600 millones de empleos en 8 años, con un sistema educativo que sigue "fabricando" empleados a los que no podrá dar cabida, ¿qué podrá hacer el desocupado? ¿Quién va a agilizarlo?

Señora, señor, ¿cómo se va a agilizar usted?

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