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Hace un par de años comenté mi idea de escribir un libro que fuera un manual de emprendedorismo para "asalariados de alma al borde de un ataque de nervios": es decir, personas que han sido empleados toda su vida, pero que han perdido su trabajo y que no atinaban a hacer otra cosa que mandar sus currículums para conseguir otro empleo; para asalariados hartos de su trabajo, pero que se debaten entre el sueño de independizarse y el miedo que los paraliza a no ver el salario ingresar al banco a fin de mes.

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Así surgió la idea del libro El Secreto del Segundo Pilar; nuestra vida laboral está compuesta por dos pilares: uno es nuestra profesión u oficio, aquello en lo que nos hemos formado, ya sea en la universidad o en la experiencia pura. El Segundo Pilar está formado por todas aquellas habilidades que nos sirven para impulsar nuestro talento, oficio o profesión en lo económico. Es lo que nos hace, junto con la calidad de nuestro trabajo, hacernos conocer y crecer económicamente: mercadotecnia, negociación, comunicación interpersonal, ventas.

Según las estadísticas mundiales, apenas alrededor de un 6% de los despedidos de esas edades logran reingresar al mercado laboral. ¿Qué puede hacer el resto, fuera de enviar currículums, esperar junto al teléfono y comerse sus ahorros? La idea es contarles a todos aquellos que a los 40, 45, 50 años, están en esta encrucijada de no tener empleo, con entre diez, quince, veinte años de vida útil por delante, que quizás no les quede más remedio que ser independientes. Y que, quizás, el monstruo no sea tan terrible.

La idea es, como lo venimos diciendo, que hay trabajo para todos, lo que no hay para todos son puestos fijos. Hoy en día deberemos, si queremos trabajar, "vendernos" un poco más, dejar de ser el "empleado gris" que trabaja de 8.00 a 16.00 para un solo jefe, y comenzar a trabajar a base de prestación de servicios (o venta de productos) a clientes múltiples. Para ello, el solo "producto" no es suficiente: habrá que realizar acciones para impulsarlo: marketing, relaciones públicas, networking, ventas. Habrá que dirigirse uno mismo con mentalidad de empresa: planificar estrategias, trabajar con excelencia y con mentalidad de servicio al cliente, desarrollar la habilidad de poner precios y cobrarlos de modo asertivo.

El punto es que, al comentarles la idea del libro, muchos me preguntaban: ¿pero crees que ser independientes es para todos? Pues bien: yo no puedo dar garantías que todos los desempleados lograrán abrirse por su cuenta. Hay mucho trasfondo, mucha educación formal errada, muchos mitos negativos respecto del dinero, mucho miedo y otras cargas emocionales. Lo logrará todo aquel que logre reeducarse y pasar de una mentalidad de asalariados a otra de independientes prestadores de servicios. Porque se trata precisamente de un problema de educación: nos han educado –más bien yo diría programado- para estudiar una profesión y ser buenos empleados. Y a pesar de que en la Era Post-Salarial no hay puestos fijos para todos, la educación, tanto en casa como en los marcos académicos, no ha cambiado.

Resulta ser que el trabajo para otros no siempre fue la forma natural de trabajar. No está en el genoma humano. Es cierto que siempre hubo gente que recibía una paga regular por su trabajo, por ejemplo en las antiguas burocracias o en los ejércitos. De hecho, la palabra salario se remonta a la paga de un subsidio periódico que el Imperio Romano pagaba a sus legionarios: se les pagaba con sal, por muchos siglos un producto vital y carísimo.

Pero las personas en general vivían de lo que producían de modo independiente. Poseían sus parcelas, que trabajaban junto con sus familias, o eran artesanos u oficiantes. Luego, vendían lo producido en el mercado. Debían anunciar, negociar, persuadir y cobrar. No era un idilio, debían pagar muchos impuestos y la vivencia era la de estar oprimidos bajo el yugo del señor feudal o el rey. El mismo principio que hoy en día, aunque probablemente más violento. Pero el trabajo de 8.00 a 16.00 para un jefe no era la norma.

La Revolución Industrial desbarató la vieja forma de trabajo independiente, obligando a los agricultores a vender sus tierras, a los artesanos a cerrar sus talleres, y a todos a ingresar como obreros en las flamantes fábricas de producción en serie. Nadie les preguntó a ellos si querían ser asalariados. Era eso o morir de hambre, literalmente. Nadie les preguntó tampoco a los grandes empresarios: "¿Cree usted que el trabajo asalariado es para todos?" El paso a la sociedad industrial y de masas fue un cambio de era, y fue un cambio violento.

He aquí las noticias: el cambio toca nuevamente a las puertas de la humanidad. Así como las sociedades occidentales comenzaron a ser educadas para la era industrial, ahora deberemos autoeducarnos para la nueva era, la Era Post-Salarial.

Uno de los primeros pasos de nuestra reeducación, es comprender cómo el empleo es más arriesgado, hoy en día, que el trabajo independiente. Ah, el viejo tema de la seguridad laboral. Pero eso ya es tema para un próximo artículo.

Marcelo Kisilevski es coach y periodista independiente, autor del libro "El Secreto del Segundo Pilar – Cómo trabajar, realizarse y prosperar en la Era Post-Salarial". Se puede obtener en http://www.amazon.com/dp/B008VNMI1M y en http://www.bubok.com.mx/libros/192451/El-Secreto-del-Segundo-Pilar

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