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La literatura científica pone énfasis en las formas en que las empresas influyen en la integridad de sus empleados y se fundamenta en dos premisas:

  • El rol que juegan los ejecutivos como modelo para los empleados y la existencia o no, de un código de ética respetado por todos.
  • El reconocimiento de la empresa a sus empleados, tanto por su desempeño como por su integridad y ética profesional.

Citemos primero el modelo de integridad a seguir que deben tener los ejecutivos con los empleados. Esto surge porque el mecanismo primario de aprendizaje se basa en la observación e imitación de la conducta de otros y se relaciona con la forma en que los trabajadores perciben a sus líderes como “modelos de roles”. El ejecutivo que brinda una visión clara, coherente y creíble, y cuya vida se ajusta a valores que inspiran el deseo de imitarlos, posee una fuente fundamental de poder. La conducta del líder, su carácter, integridad y compromiso representan un ejemplo y el empleado tiende a apoyar primero al líder y queda la visión de la empresa, en un segundo plano.

Para obtener la confianza de sus empleados, el ejecutivo debe ser ejemplo de claridad, constancia y confiabilidad, así establece una postura clara. Cuando es consecuente el comportamiento con los valores se muestra una conducta de integridad y eso genera credibilidad ante los empleados.

Los estudios muestran que un ejecutivo que goza de una mayor valoración, mejor estatus y control de los recursos, motivará la tendencia a ser imitado por más empleados. La conducta de la dirección superior impacta sobre la cultura organizacional, de acuerdo a su visión y tamaño.

CÓDIGO DE CONDUCTA

En relación al código ético de conducta dentro de la empresa se resalta la importancia de definirlo y fomentar la conciencia de directivos y empleados sobre su existencia. Los valores y visión definidos por la organización influyen en forma sustancial en el comportamiento del empleado.

Estos códigos permiten incorporar a través de principios y valores, fundamentos morales y éticos de carácter universal, dentro de la vida diaria de una empresa y debe surgir como una parte integral de la cultura organizacional. Esta cultura determina patrones, valores, símbolos, lenguaje, y prácticas de la empresa, los cuales se ven reflejados en la forma en que sus directores y ejecutivos la conducen, y cómo los empleados se desempeñan en la misma.

"Hay empresas que sancionan a sus empleados más conflictivos, pero cierran sus ojos frente a aquellos exitosos o de alto desempeño”.

El código de conducta que respetan ejecutivos y empleados garantiza beneficios para la empresa como: obtener clara identidad y trayectoria reconocible que la hace sustentable y la convierte en actor de gran confiabilidad.

Cuando los códigos de conducta no quedan suficientemente claros, la cultura organizacional puede conducir a que buenas personas tengan conductas reprobables. Los dobles estándares aumentan las probabilidades de realización de actos deshonestos.

INTEGRIDAD COMO VALOR

Un estudio realizado por KPGM mostró que 75% de los empleados expusieron que una moral baja y un entorno cínico estimulan a cometer actos no éticos; alrededor del 40% de los individuos opinó que los ejecutivos aprueban acciones no éticas o incluso ilegales si éstas contribuyen al logro de los objetivos empresa. Lo anterior crea una norma de comportamiento implícito, que privilegia el éxito en el trabajo por sobre o en vez de las conductas honestas e íntegras.

Las organizaciones deben estar conscientes que la integridad es un valor tanto individual como de la organización. Se recomienda no solo recompensar a los empleados por logros en los negocios, sino también por su comportamiento ético y calidad de gestión. Las evaluaciones periódicas, deben incluir el comportamiento ético de ejecutivos y empleados en general.

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