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El proceso, abierto tras la publicación de un informe del bufete de abogados Freshfields, apunta sobre todo a Wolfgang Niersbach, expresidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), y a Beckenbauer, en el centro de la investigación por su calidad de presidente del Comité de candidatura y después del Comité de organización del Mundial 2006.

La investigación abierta por la Cámara de Instrucción de la Comisión Ética de la FIFA también sospecha de Helmut Sandrock y Horst Schmidt, ambos exsecretarios generales de la DFB, y a Theo Zwanziger, expresidente de la DFB, y al exdirector financiero de la federación alemana Stefan Hans.

Beckenbauer y Zwanziger son sospechosos de corrupción, por haber recibido "pagos indebidos y contratos para sacar ventaja de la elección del país organizador de la Copa Mundial de la FIFA 2006", precisa el comunicado de la Comisión de Ética.

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A Niersbach, que todavía pertenece al Comité Ejecutivo de la FIFA, se le acusa no cumplir con "obligación de denunciar" una violación del código ético.

"Evidentemente voy a cooperar en todo los aspectos con esta investigación y apoyar las acciones de la comisión", aseguró Niersbach, a la agencia SID, filial de la AFP. "En lo que me concierne, se trata solo de una posible infracción en 2015 sobre una obligación de notificación", añadió el dirigente.

A principios de marzo, el bufete de abogados Freshfields, en un informe solicitado por la DFB, indicó que no había ninguna prueba de la compra de votos por parte de Alemania para organizar el Mundial-2006, pero que no se podía descartar dicho mecanismo de corrupción. "No hemos encontrado pruebas de la compra de votos, pero no lo podemos descartar", explicó el bufete contratado para investigar una transferencia opaca de 6,7 millones de euros (7,5 millones de dólares).

"Pero, podido constatar un posible cambio en el sentido del voto, que podría afectar a los representantes asiáticos del Comité Ejecutivo de la FIFA", reveló el representante del bufete, Christian Dove, ante la prensa.

El periódico Der Spiegel dio la voz de alarma a finales de octubre avanzando que Alemania podría haber usado un fondo secreto de 10 millones de francos suizos (10,3 millones de dólares) para comprar votos y obtener la organización del Mundial 2006.

Este fondo lo había constituido, a petición del emblemático exfutbolista alemán Franz Beckenbauer, el expresidente de Adidas, el difunto Robert-Louis Dreyfus, poco antes del verano boreal de 2000, periodo en el que realizó la atribución a Alemania por un corto margen de 12 votos a 11 por delante de Sudáfrica.

Este episodio sobre el Mundial 2006 se sumó a finales de 2015 a las dudas sobre la limpieza de los dirigentes de la FIFA, en plena crisis por los escándalos de corrupción que dañaron seriamente la credibilidad de los dirigentes del fútbol y que motivaron el relevo en la presidencia de la FIFA, con la renuncia de Joseph Blatter y la elección de Gianni Infantino como nuevo presidente, el pasado 26 de febrero.

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